Se abren completamente los tiros del horno tanto el
superior como el de la puerta.
Se sitúa la leña en la entrada del horno debajo del la
chimenea, se prende fuego
y se deja arder unos minutos
hasta estar bien cojido, se empuja levemente
toda la leña
ardiendo hasta el centro del horno, se añade leña
abundante y se
deja arder, cerrando la puerta pero no los
tiros, para que el horno vaya tomando temperatura
Tenemos que tener en cuenta que las paredes del material
Refractario del horno por la parte exterior deben de estar
totalmente calientes para que conserve durante mucho
tiempo la temperatura, el marcador de temperatura
llegará hasta los 300 grados, pero no es preocupante,
una vez conseguidos estos efectos y se haya consumido la
llama del fuego se empujará las brasas hasta el fondo del
horno, e inmediatamente se cierran los tiros tanto de la
puerta como de la chimenea, es muy importante para
conservar debidamente el calor.
En cuanto la temperatura del horno llegue a los 180 grados
ya esta listo para cocinar, (ojo una vez se introduce la
comida es muy importante no abrir si no es imprescindible).
Una vez se introduce la comida y no exista llama en el
interior recuerde cerrar bien todos los tiros, para
preservar la temperatura al máximo.
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